martes, 20 de abril de 2021

Ruido constante.

No hay forma humana posible de que hubiera imaginado que 2021 nos encontraría encerrados por una pandemia. Pero es como si cada terror que una pueda haber tenido se materializaran en la mente: este contexto genera una ansiedad muy difícil de control que nos llena de los miedos más diversos, y de forma simultánea. Imposible no sentirse agotado, insomne, desconcentrado.

Hace nueve, diez años que hago terapia y aún habiendo pasado por momentos tremendos en el pasado, fue la primera vez que necesité tener dos sesiones a la semana. Fue mi propuesta, claro, porque ansiosa sí pero autocrítica, también. 

El propio cuerpo de percibe rarísimo, como cargado de adrenalina pero quieto, sin mucha posibilidad de pasar a la acción. Todo es incomodidad. ¿Qué se puede hacer? ¿Acaso algo sirve? Tal vez sí, tengo que seguir buscando. Una semana de aceite de cannabis ayudó bastante aunque es poco tiempo para poder evaluarlo bien. Le estoy exigiendo mucho a mi casi inexistente paciencia pero no queda otra. Dame una mano, vieji. De alguna forma tenemos que bajarle al sumbido permanente en el que se convirtió el cerebro. Mejor eso que arrancarse el pelo. Además, con la cantidad que se me cae por día ya es más que suficiente. Se veamo y se calmemo. 

Ruido constante.

No hay forma humana posible de que hubiera imaginado que 2021 nos encontraría encerrados por una pandemia. Pero es como si cada terror que u...